No voy a extenderme en las historias del Prat, porque el señor Google y la señora Wikipedia saben mucho mas que yo y gustosamente satisfarán vuestra curiosidad.
Además, mi socio Ignasi y yo, hemos venido a caminar y, a estas horas de la madrugada, no estamos para muchas leyendas.
Se nos ha metido en la cabeza ir a Colldejou y volver. Me salen unos veinte kilómetros y casi mil metros de desnivel acumulado. A Ignasi le digo que dieciseis y el desnivel ni se lo miento, por aquello de la motivación... Sé que sabrá perdonarme.
La novedad está en la vuelta, que recorre el antiguo camino de Colldejou a Pratdip. Como ya he comentado en anteriores entradas, el Consorci de la Serra de Llaberia está recuperando los viejos caminos de herradura que unían los pueblos de la zona, por donde, antiguamente, payeses, trajineros, pastores, quincalleros, leñadores, buhoneros y otras gentes de la economía informal, recorrían nuestra geografía, a pie o con acémila.
También fueron muy utilizados para ir a ver a la novia, si era del pueblo de al lado...
Así que estos caminos cumplieron una gran función económico-sentimental y bien merecen ser recuperados. Y caminados.
ITINERARIO
Pratdip - Crestas de la Seda - Fuente de Mont-redon - Les Saleres - Collet dels Colivassos - Portell de Llaberia - Camí dels Revolts - Coll del Guix - Colldejou - Camí vell de Pratdip - PR-C 96 - Barranco y fuente del Bullidor - Collet de la Terra Blanca - Plá d'Aladerns - La Carabassa - Pratdip.
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PERFIL DEL RECORRIDO
Tras aparcar en las afueras del pueblo, esperamos a que salga el sol para no toparnos con algún dip after-hours y tomamos dirección norte hacia las Crestas de la Seda.
Ese amanecer sangriento... Escalofriante.
Como podeis ver en el perfil, la cosa sube fuerte ya desde el principio.
Cuando salimos del bosque, el gran espectáculo de la Dovia y las Crestas de la Seda bañadas por el sol naciente.
La niebla se encarama por las Crestas de la Seda.
Llegamos al Coll de la Seda. Hay que subir por ahí. Nada, una trepadilla.
Miramos hacia e SE. Mar de niebla en la costa.
Venga, Ignasi, que esto está chupao. Hay marcas azules que nos llevan por los pasos mas fáciles.
Allí se ve el Cavall Bernat
Algunos pasos son un poco aéreos, pero sin dificultad.
Aquel monte puntiagudo es Escornalbou.
Ep!. Paso con cadena. El Pas del Siscu. Ferratita para darle color a la mañana. Ninguna dificultad. Pero si no se quiere subir, hay un rodeo, flanqueando por la izquierda.
Se acabaron las crestas. El Mont-redon y el Cavall Bernat. Hoy no los subiremos, bastante tenemos con los veinte quilómetros. Ese punto negro es un córvido. No hay mas datos.
Llegamos a la Fuente de Mont-redon
El Consorci la ha arreglado como abrevadero
Aquí, las beneficiadas
Ya tenemos una amplia panorámica de la Serra. Al fondo, la Miranda, con el característico chupete del radar meteorológico.
Les Saleres. A pesar de que todos los puntos de interés están perfectamente señalizados con las banderolas del Consorci, se han respetado las antiguas señales que orientaron durante décadas a varias generaciones de excursionistas. Un respeto, si señor.
Mirando hacia atrás: Mont-redon omnipresente.
Y unas panorámicas de los cingles de la Brancana.
Cruzamos el collet dels Colivassos y tomamos la pista que nos llevará al Portell de Llaberia.
Les covetes del Vaqué
Llegamos a un cruce y tomamos el camino del Portell de Llabería.
Lo cruzamos y nos metemos en la vertiente de Colldejou. Enfrente la Mola de Colldejou, otro de los referentes excursionistas de la Catalunya Sur.
Ahí está en su totalidad manifiesta. Ya iremos algún día y lo contaremos.
Empezamos a bajar por el camí dels Revolts. Uno de los caminos míticos del excursionismo tarragoní. Recuperado despues de años de abandono y agresiones motorizadas...
El auró, verde brillante. Dará color, en el otoño.
Pasamos el Coll del Guix y tomamos la pista de Colldejou. Ahora, la Serra nos queda arriba, a la derecha.
Pasamos por bosque y huertos entre vegetación exuberante.
Y muuuuchas flores. A ver, esos botánicos, ¿que flores son estas?
Esto es un caballo. Sin duda.
Ya se vislumbra el pueblo.
Colldejou. Base para múltiples excursiones por la zona. Tiene restaurante. Y allí vamos para hidratarnos y hacer provisión de agua.
Un pueblo bonito, con muchas casas restauradas.
Son las doce del mediodia y el sol aprieta. La suave brisa de la Sierra ya no existe. Vamos a comenzar la segunda parte de la excursión. Salimos del pueblo cruzando por debajo de la carretera. El camino está parcialmete adecentado pero aún quedan restos de basura: antropización, le llaman. Cruzamos el barranco de la font del Noguer por una pasarela de madera y volvemos a salir a la carretera un poco mas adelante.
Al otro lado, encontramos las primeras banderolas que nos muestran el camino de Colldejou a Pratdip. El trayecto coincide en su mayor parte con el trazado del PR-C 96, aunque con pequeñas variantes que deberemos estar atentos para no saltárnoslas. Es de suponer que, en un futuro próximo, estos pequeños detalles de señalización se resuelvan.
Discurrimos entre bancales y bosque. El calor sigue apretando . Paradas continuas para beber y tomar resuello.
Hay rincones verdaderamente encantadores...
Helechos...
Pequeños tejos al borde del camino...
Pasamos por la balsa del Bullidor y el Collet de la Terra Blanca.
Se han tenido que colocar barreras para impedir el paso de las motos. Una pena...
El camino nos sigue sorprendiendo.
Llegamos al Pla dels Aladerns, cruce de caminos. Descansamos.
Y tras pasar por la Font de la Carabassa o del Abellar, vislumbramos el final de este agónico trayecto. Hay que estar atento a los palos e indicaciones para seguir fielmente el antiguo camino, que, en su parte final, está ya muy desdibujado.
Pratdip, again... Ignasi, contra todo pronóstico, asegura no odiarme. Hasta se le ve contento...
Yo tambien lo estoy.
Esto es todo, amigos.